La historia del lugar
¿Sabes qué hace volar a los renos? ¡Es el polvo mágico! Se fabrica en una fábrica como ninguna otra, a dos pasos del Taller de los elfos.
Cada día, llegan cajas de galletas a recepción: con pepitas de chocolate, pan de jengibre… y, sobre todo, las galletas que los niños dejan a Papá Noel la noche de Navidad. Los elfos alquimistas las transforman en un polvo fino, dorado y brillante.
Después, el polvo se guarda en tarros, el alquimista jefe lo revisa y se coloca en los archivos dorados. Antes de cada gran viaje, el trineo se lleva algunos tarros: ¡una pizca basta para que los renos echen a volar!

«Una galleta ofrecida con el corazón,
¡es una estrella más en el cielo de Navidad!»



El envasado en tarros3:24
El despacho del jefe alquimista2:15
La recepción de las galletas1:48

